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gaslighting

El más sutil abuso emocional

El gaslighting es una forma de manipulación utilizada para hacer que la víctima dude de su propio criterio.

Es tan sutil, que muchas veces cuesta reconocer que se trata de abuso emocional. Algunos signos un poco más evidentes pueden darnos la pauta.

¿Alguna vez te han dicho estas frases en respuesta a una queja?: «tú estás loco/a», «eso nunca pasó», «eres muy sensible», etc.

Si es así, puede ser que estén usando la técnica de «Gaslighting» para confundirte.

¿En qué consiste el Gaslighting?

En la mayoría de las ocasiones, el abordaje de la violencia se realiza desde lo explícito y lo evidente, es decir, cuando lo físico hace su aparición.

Sin embargo, se pasa por alto la posibilidad de brindar ayuda cuando estamos ante situaciones mucho más sutiles, como el gaslighting.

«Gaslighting» es un patrón de abuso emocional en la que la víctima es manipulada para que llegue a dudar de su propia percepción, juicio o memoria.

Invisible, continua, repetitiva, sutil e indirecta: allí se encuentra el mayor problema de este tipo de violencia que consigue desdibujar la figura del maltratador, el que pasa a configurarse como víctima.

Esto hace que la persona se sienta ansiosa, confundida o incluso depresiva.

Este término, que realmente no tiene traducción al español, viene de la película clásica de Hollywood llamada «Gaslight».

En la película un hombre manipula a su mujer para que crea que está loca y así robar su fortuna escondida.

Él esconde objetos (cuadros, joyas) haciéndole creer a su esposa que ella ha sido la responsable, aunque no se acuerde.

También atenúa la luz de gas (no había electricidad) y le hace creer que el fuego sigue brillando en la misma intensidad que antes.

Por supuesto, eso hace que la protagonista sienta que se está volviendo loca, no quiera salir de la casa, se encuentre ansiosa y llore continuamente.

El esposo le advierte que dejará la relación, y la amenaza con mandarla a un doctor para que la medique o recluya.

Por supuesto, el abusador sabe muy bien lo que está haciendo y casi consigue su cometido si no fuera por un investigador que descifra la situación y desenmascara al ladrón.

La psicóloga especialista en violencia machista, Bárbara Zorrilla, en un reportaje de El País, definía el fenómeno como “una forma de violencia muy perversa, que se consigue mediante el ejercicio de un acoso constante pero sutil indirecto y repetitivo, que va generando confusión en la mujer que lo sufre, hasta el punto en que se llega a sentir culpable de las conductas de violencia emitidas por el maltratador y a dudar de todo lo que ocurre a su alrededor”.

Las características del gaslighting

Aunque esta película nos presenta un caso extremo, esta técnica de manipulación es utilizada consciente o inconscientemente en las relaciones.

Se caracteriza por ser sutil y de allí deriva la complejidad para detectarlo, puesto que la víctima ya se encuentra en un bucle en el que todo lo que percibe, lo duda.

Se cuestionan los hechos y los pensamientos propios.

Una de las dificultades para reconocer que se trata de gaslighting es que las personas que están involucradas significan los distintos episodios como propios de problemas de pareja.

Es decir, no se reconoce como un fenómeno puntual, sino como parte de los conflictos del día a día.

En estos casos se habla de una desensibilización de la violencia, que sucede cuando la violencia cotidiana se naturaliza a nivel emocional y cognitivo.

Esta forma de maltrato psicológico es muy difícil de identificar porque suele confundirse con discusiones normales de pareja, de manera que ni familiares, amigos, ni autoridades son capaces de detectar con certeza lo que está ocurriendo.

Veamos algunos escenarios. Por ejemplo, tú puedes decir:

«Cuando dijiste eso me dañaste» y el abusador dice «yo nunca dije eso, te lo estás imaginando» y ahí planta la semilla de la duda.

También podría darse de esta forma:

«Cuando hiciste eso me sentí muy mal», a lo que el abusador responde «tú eres muy sensible, era un chiste solamente».

Trata de persuadirnos para que creamos que ha sido cuestión de un error de percepción propio.

Del mismo modo, puede ser que pelees y te defiendas, pero sigas obteniendo las mismas palabras: «Eres exagerado/a», «estás haciendo una tormenta en un vaso de agua» o «estás delirando» etc.

Por lo que en vez de seguir confrontando o alejarte, permites que surja la duda en tu interior en un intento de favorecer la relación y buscar la aprobación de tu pareja o familiar.

Este tipo de manipulación es muy sutil pero peligrosa, ya que lleva a continuar relaciones tóxicas, a creer que realmente hay algo malo en nosotros, a ser inseguros y a depender de la opinión de otros.

También nos puede alejar de nuestros seres queridos por temor a que nos confronten sobre tu relación.

Gaslightees es el nombre que se utiliza para identificar a las víctimas de este fenómeno, mientras que gaslighters es el que se emplea para nombrar a la persona responsable.

El gaslighter identifica los defectos (reales o no) y las inseguridades de la otra persona y ataca allí donde más duele.

Posibles efectos del gaslighting

La violencia sutil es difícil de detectar y eso permite que se sostenga en el tiempo con consecuencias catastróficas.

Estos son los principales efectos psicológicos del gaslighting a medio y largo plazo, y que llevan a la víctima a asumir que carece de criterio para tomar decisiones por sí misma.

1. Dudas sobre la capacidad para recordar bien

El gaslighting hace que la víctima dude sobre le funcionamiento de su memoria, dado que la persona manipuladora la convence de que recuerda cosas que no ocurrieron.

2. Dudas sobre el propio raciocinio

Esto lleva a la víctima a no confiar en su capacidad para razonar y tomar decisiones, por lo que busca ayuda en el criterio de los demás, y sobre todo en la persona manipuladora, que le hace ver sus supuestos errores.

3. Dudas relacionadas con la propia salud mental

En los casos extremos, la víctima asume que tiene un trastorno psicológico que explicaría sus reacciones emocionales poco adecuadas, o sus maneras de pensar alejadas de la realidad.

4. Bajada del nivel de autoestima

Todo lo anterior se plasma en un bajo nivel de autoestima en general.

¿Cómo puede detectarse el gaslighting?

El proceso de esta violencia sutil atraviesa etapas y formas de dirigirse a la víctima. Este es el esquema más habitual en las relaciones de pareja.

“Son sensiblerías tuyas”

Esta suele ser una de las frases más escuchadas.

Como parte de la estrategia de hacer dudar a la persona de su capacidad y percepción, se la acusa de estar demasiado sensible y de reaccionar frente a cosas sin importancia.

Esto implica no solo minimizar el daño que están causando, sino también una descalificación de los sentimientos.

“Yo no dije eso, eso no sucedió, no sé qué escuchaste”

Frases que delegan la responsabilidad del gaslighter sobre la otra persona. El objetivo también es confundir y hacer dudar de la percepción de la realidad y de lo sucedido.

“Eres tú y tu bendita manía de, eres tú y tu carácter”

Otra de las formas del gaslighting para neutralizar la propia responsabilidad tiene que ver con que el gaslighter identifica los defectos (reales o no) y las inseguridades de la otra persona y ataca allí donde más duele.

No debe sorprender que una de las acusaciones que más se usa en el gaslighting es “estás loca o paranoica”.

“Debo ser yo”

Finalmente, se llega a asumir la culpabilidad y se quita la responsabilidad a la otra persona; se justifica el comportamiento de la pareja y en cambio se duda de uno mismo.

La sensación de estar haciendo todo mal lleva a la inacción. Se dejan de hacer cosas o de expresar las propias necesidades con el afán de no decepcionar a la pareja.

Por supuesto, la tarea implica un enorme esfuerzo y un gasto de energía. El agotamiento se vuelve moneda corriente.

“Lo hago por tu bien”

También se manifiesta en gestos de afecto intermitente, en una falsa bondad. Caso contrario, para la víctima sería más fácil separarse o incluso reconocer que se trata de maltrato.

Hay halagos y muestras de cariño que lo único que hacen es confundir más a la víctima y culparse por arruinar la relación.

“Si fueras así o si fueras menos de esto y más de aquello, yo me sentiría mejor” es otra de las frases habituales en el gaslighting.

10 señales de cómo darse cuenta del Gaslighting

Estas son 10 señales para saber si estamos siendo «Gaslighteados» (información recogida de psicóloga Robin Stern, autora del libro The gaslighting effect).

  1. Te cuestionas tus ideas o acciones constantemente.
  2. Te preguntas si eres demasiado sensible muchas veces al día.
  3. Siempre te estás disculpando: a tus padres, a la pareja, al jefe.
  4. Te preguntas por qué no eres feliz, si aparentemente están pasando tantas cosas buenas en tu vida.
  5. Constantemente ofreces excusas a tus familiares o amigos por el comportamiento de tu pareja.
  6. Te ves a ti mismo reteniendo u ocultando información para no tener que explicar o dar excusas a parejas o amigos.
  7. Empiezas a mentir para evitar que te cambien de realidad.
  8. Te cuesta tomar decisiones, incluso aquellas simples.
  9. Sientes que no puedes hacer nada bien.
  10. Te preguntas si estás siendo lo suficientemente buena hija/amiga/empleada/novio/a constantemente.

¿Cuáles son las consecuencias del gaslighting?

Una de las principales consecuencias tiene que ver con el modo en que se erosiona la autoestima de la persona que vive el gaslighting.

Se manifiesta en acciones tales como mantener una crítica hacia sí misma y de autocuestionamiento, ya que empieza a creer que es sensible o que realmente exagera.

Por otro lado, como cada vez que dice algo la persona es confundida y sus sentimientos son despreciados e infravalorados, empieza a callar y dejar de expresarse.

De este modo, imaginemos que en la relación de pareja empieza a haber un movimiento tipo marea: mientras uno de sus miembros gana cada vez más terreno, la otra parte empieza a perder y a ceder.

A su vez, el estado de ánimo de la persona que sufre gaslighting también se ve afectado. Hay malestar, angustia, preocupación, inseguridad y temor.

Muchas veces cuesta atribuir estos estados emocionales a la situación de abuso emocional y se piensa que son cosas de la vida, que es parte de un momento que estamos transitando.

A veces ni siquiera se logra ponerle un nombre a lo que se siente.

Como parte de las consecuencias, muchas personas se alejan de su círculo íntimo, de su familia y de las amistades.

A veces por el malestar mismo que sienten y en otras ocasiones para no tener que justificar el comportamiento de su pareja.

El agotamiento y el aislamiento se hacen cada vez más evidentes con el gaslighting, lo que conlleva depresión.

¿Cómo se puede evitar el gaslighting?

Es importante darle crédito a nuestras emociones y sentimientos, ya que muchas veces decidimos callar o tapar esa sensación de que algo va mal.

En ese caso, lo mejor es seguir indagando qué es lo que está causando la angustia o el sufrimiento.

Otra forma de evitar el gaslighting tiene que ver con tomar nuestras propias decisiones, con darnos el espacio para disfrutar de intereses y seguir adelante con proyectos.

Cuando dejamos de hacerlo, nos empequeñecemos y quedamos a merced de los deseos y órdenes de la otra persona.

Hay que hacerse preguntas y no asumir nada como obvio ni como establecido. Por ejemplo, si determinada situación le estuviera pasando a una amiga: ¿cuál sería mi visión?

Si bien cada relación de pareja es un mundo, sacar el planteo del ámbito personal y pensarlo hacia otras personas nos puede servir como un signo de alerta de que determinadas actitudes o comportamientos no están bien ni son saludables.

¿Qué puedes hacer?

Por muy sutil que sea este tipo de manipulación, no estamos indefensos ante él.

Existen maneras de afrontar este tipo de ataques, a no ser que ya exista un fuerte precedente de abusos y no podamos afrontar la situación manteniendo un mínimo de serenidad.

Para actuar ante casos de Gaslighting, puedes seguir estas pautas:

1. Confía en tu intuición

Si sientes que algo no está bien, ponle atención a eso y examina qué partes no cuadran. A la hora de analizar las propias vivencias, nuestra experiencia cuenta más que la del resto.

Además, la comunicación no es un juego en el que hay que esforzarse por entender todo lo que dicen los demás.

En una pareja, si no se ha comprendido un mensaje, la responsabilidad muchas veces es compartida (siempre que le hayamos prestado atención).

2. No busques la aprobación

Resiste la tentación de convencer al otro para obtener aprobación.

En vez de eso puedes decir «Estamos en desacuerdo» o «Pensé en lo que me dijiste, pero no lo siento verdad para mi» o «Escucho lo que dices, pero mi realidad es muy distinta a la tuya».

Eres perfectamente libre de poner fin a una conversación.

Esto solo es recomendable en casos de Gaslighting, ya que, en cualquier otro contexto, como en una discusión en la que los argumentos de la otra persona son sólidos, puede convertirse en una excusa para no admitir que no tienes razón y, en definitiva, en una herramienta de la disonancia cognitiva.

3. Recuerda tu soberanía sobre los propios pensamientos

Recuerda que las emociones no son ni buenas ni malas, y nadie te puede decir si lo que sientes es cierto o no.

Si tú dices «eso me hizo sentir criticado» o «me sentí triste por lo que hiciste» no lo estás sometiendo a debate.

A fin de cuentas, si sientes que te humillan o te dañan psicológicamente, solo tú sientes eso; lo que experimentas no está sujeto a discusión.

No te disculpes por sentir, lo que sí debes evitar es agredir, manipular o actuar de forma dañina.

4. Sé consciente de tus valores

¿Por qué valores quieres ser que te recuerden? Crea una lista de valores personales.

Por ejemplo, «pasar tiempo de calidad con mis seres queridos», «cumplir las promesas», «ser generoso/compasivo», «decir la verdad «, «viajar», «tener la mente abierta», «mantener la espiritualidad».

Eso te ayudará a mantenerte centrado y saber también qué valoras de los demás.

De algún modo, los valores actúan como la columna vertebral de nuestro comportamiento.

Pase lo que pase, lo que digan o hagan los demás o no nos debe obligar a ir en contra de ellos.

El momento en el que alguien nos presione para violar estos principios básicos, sabremos que se nos está intentando manipular.

5. Mantén tus límites personales

Si alguien los traspasa, hazlo saber y plantea una consecuencia

 Por ejemplo, si te gritan o abusan verbalmente de ti, puedes decir «no me siento cómodo con lo que dijiste, me parece una falta de respeto y no lo pienso dejar pasar». Mantente firme.

Si se repite, hazlo saber de nuevo y dependiendo de la relación, busca un diálogo sincero en donde ambos se comprometan a no volverlo a hacer o aléjate.

Si la persona no se hace responsable de sus faltas y continúa «gaslighteándote» pregúntate si deseas continuar la relación o la frecuencia de las visitas en caso de familiares o amigos.

Trabajar en tu propia asertividad es indispensable para hacer valer los propios intereses con dignidad.

Otras herramientas para romper con el abuso emocional

La psicólogo clínico Natalia Gurdian de Psicología y Mente recomienda confiar en nuestra propia intuición.

Si creemos que algo no está del todo bien, examinémoslo. Asimismo, alerta sobre resistirse a la tentación de buscar la aprobación del otro.

Se puede poner fin a una conversación diciendo simplemente “no estoy de acuerdo con tu punto” sin caer en la discusión.

Gurdian recomienda también hacer valer nuestros propios sentimientos.

Estos son únicamente nuestros, si algo nos hizo sentir mal, tristes y así lo expresamos, no estamos sometiéndolo al juicio de la otra persona. Somos dueños de nuestros sentimientos.

Por último, hacernos conscientes de nuestros valores nos brinda fortaleza, nos ayuda a mantenernos centrados en lo que somos y también nos muestra qué valoramos en los demás.

Que alguien nos presione para violar nuestros principios básicos, es una clara señal de manipulación que debemos detener.

El gaslighting puede estar en tu vida o en la de una conocida

Tanto para el caso del gaslighting como para otras situaciones, reconocerse como víctima suele ser difícil, ya que la mayoría de las veces pensamos que esto es algo que le pasa a otras personas

Lo cierto es que, cuando nos damos cuenta de que efectivamente nos pasó o nos está pasando, nos sentimos mal por ello.

Sin embargo, es importante trabajar para salirnos de ese lugar de la culpa constante y pedir ayuda.

También es clave ubicarnos como nuestra brújula, dándole validez a aquello que sentimos y percibimos, sin dejar en manos de terceras personas las decisiones.

Además de romper con esa relación tóxica y violenta, en la mayoría de los casos se recomienda iniciar con psicoterapia para sanar y fortalecer la autoestima tan dañada, desarrollando nuevos recursos de afrontamiento.

Por último, si eres familiar de una persona que crees que podría estar sufriendo gaslighting, intenta acercarte y ofrecerle oportunidades para que se exprese, además de mostrarle apoyo.

Si bien es importante respetar sus tiempos, también hay que acompañarla y generar confianza para que no sienta vergüenza o miedo de compartir su situación.

Referencias bibliográficas:

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