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Los cuerpos sutiles

Los cuerpos sutiles o cuerpos bioenergéticos son el sistema de comunicación con nosotros mismos, con los demás, con el universo, con la divinidad.

El ser humano está formado por energía. Al igual que incorporamos una anatomía física, tenemos también una anatomía energética.

Los cuerpos sutiles o campo energético de cada persona reflejan su estado físico, mental y emocional.

Además, muestra el grado de integración, bloqueos y desafíos de la persona en todos los niveles y temas vitales.

Si quieres saber más, te invito a que sigas leyendo.

Campo energético de los cuerpos sutiles

Esto es reconocido por las tradiciones orientales desde hace miles de años; en occidente, poco a poco, estamos integrando esta dimensión energética y cada vez son más las terapias que se ocupan de tratar a las personas desde este nivel.

Incluso aquello que llamamos materia, lo físico, el cuerpo, los tejidos, hasta los huesos, sigue siendo energía vibrando a una frecuencia específica.

Cada nivel de estos cuerpos sutiles o campo energético refleja a su vez diferentes dimensiones de la conciencia humana.

Primer nivel de los cuerpos sutiles

El primer nivel, el más básico, es el configurado por puntos energéticos pequeños, distribuidos por todo el cuerpo.

Es lo que en la Medicina China se conoce como los puntos de Acupuntura que, a su vez, se unen formando una intricada red, conocida como vasos y meridianos.

Podrían equipararse a los canales conocidos en la India como Nadis. Dos conceptos complementarios.

Esta red energética de puntos y meridianos (marmas y nadis) corre por el interior del cuerpo y refleja el estado físico de la persona, el funcionamiento de sus órganos, tejidos y sistemas.

En el caso del sistema chino, también nos está dando información de su estado emocional.

En una terapia energética, intervenir en este nivel es fundamental; digamos que equivale a destapar las pequeñas “tuberías” energéticas del cuerpo.

Permiten revelar y resolver bloqueos a nivel físico y emocional.

A su vez permitirá que la energía circule de nuevo de un modo fluido y prepara a la persona para una intervención en el segundo nivel.

Segundo nivel

El segundo nivel, está conformado por los centros energéticos conocidos como chakras.

Estos centros se subdividen a su vez en chakras principales y chakras secundarios.

Chakras principales

Los chakras principales son 7, son centros de mayor tamaño que los secundarios y se distribuyen a lo largo de la línea media del cuerpo desde el perineo hasta la coronilla.

Cada uno de los chakras principales es como un pequeño disco duro que contiene información energética que vibra en distintas frecuencias.

Los 7 chakras reflejan casi la totalidad de la conciencia del ser humano.

Desde el primer chakra, que se ocupa del nivel más básico y material (supervivencia, cuerpo, instinto) hasta el séptimo, que constituye el nivel más alto de vibración y que refleja la puerta de entrada de la conciencia espiritual.

Distribuidos por los 7 chakras, encontramos casi la totalidad de los temas vitales que, como seres humanos, venimos a experimentar.

Por tanto, intervenir a este nivel, permite resolver bloqueos en la totalidad del espectro vital.

Chakras secundarios

Por su parte, los centros secundarios, menos conocidos, se distribuyen también por todo el cuerpo.

Son centros energéticos más pequeños que los chakras principales y están asociados a ellos.

Por ejemplo, existe un par de chakras secundarios en los pies que están asociados al primer chakra, y otros dos en las manos, asociados al cuarto chakra (corazón).

Existen otros, menos conocidos, como el chakra secundario del hígado o del bazo.

También los chakras secundarios reflejan temas vitales específicos y han de tratarse junto a los chakras principales.

Todos los chakras están conectados entre sí, formando una red etérica (que corre fuera del cuerpo).

Conocer y tratar estas conexiones es fundamental, ya que además de asegurar un buen funcionamiento de los chakras, propiciamos una óptima circulación energética entre ellos, a fin de asegurar la transmisión de información.

Tercer nivel de los cuerpos sutiles

El tercer nivel lo constituye el aura, un campo energético que rodea el cuerpo y se extiende más allá de él.

El campo toroidal está formado por 7 capas que vibran en distintas frecuencias de menor a mayor.

El toroide es una de las formas fundamentales de la Geometría Sagrada que surge de la Flor de la Vida.

Se puede visualizar como una dona, que se dobla constantemente sobre si misma hacia dentro y hacia afuera, a partir de su centro hueco.

El aura es en realidad esta geometría toroidal.

Siendo el chacra corona y el chacra raíz los dos extremos superior e inferior del hueco de la dona.

El cuerpo áurico en sí, la forma redonda alrededor del cuerpo.

Forma un flujo permanente de energía que se desplaza hacia los dos polos por el llamado tubo de luz pránica o anthakarana.

El toroide es la forma geométrica que ha sido conocida a lo largo de los siglos como la Copa de la Vida o Santo Grial.

Las tres primeras capas representan el cuerpo físico, emocional y mental de la persona; los niveles más altos, contienen información de niveles más transpersonales.

Los chakras se arraigan en el cuerpo físico y atraviesan el aura hasta la última capa, por tanto, están empotrados en el aura, forman parte de ella.

Para comprender esto más fácilmente, pensemos en el primer chakra que contiene temas vitales específicos y en su frecuencia encontramos los niveles físico, emocional y mental de todos y cada uno de estos temas (como el miedo, emoción asociada al primer chakra y que tiene una expresión en los tres niveles: físico, emocional y mental).

Esto se refleja en el aura; y así es con todos los demás chakras.

Además de intervenir en cada chakra, se puede operar directamente en el aura, el trabajo con los chakras se ve así complementado y reforzado.

La intervención en el nivel del aura forma parte del tercer nivel de trabajo energético.

Cuarto nivel de los cuerpos sutiles

EL cuarto nivel está constituido por los chakras de cielo y de tierra.

Los chakras de tierra están relacionados con temas de otras vidas, memorias ancestrales, el inconsciente colectivo e integración plena en esta dimensión.

Los chakras de cielo reflejan niveles más espirituales de nuestra conciencia superior en relación con la Fuente.

Quinto nivel

El quinto nivel está constituido por ADN Cuántico, flor de la vida y tubo de luz cielo-tierra comunican el microcosmos con el macrocosmos.

Sexto nivel de los cuerpos sutiles

El sexto nivel lo constituyen el Merkaba, que es el vehículo de luz interdimensional y que desarrolla la conciencia espiritual

El Merkaba es el potencial de los campos geométricos de luz y es creado por medio de la conciencia.

Dentro de esta dimensión, el ser humano está rodeado de numerosos campos geométricos de energía, que son de naturaleza electromagnética.

El Merkaba se extiende a todas las dimensiones posibles, y en cada dimensión usa las leyes de esa dimensión para manifestarse.

En nuestra dimensión, se manifiesta en forma de estrella tetraédrica y es necesario un trabajo consciente para activarlo.

Este es el máximo nivel en el campo energético. Su activación deriva en una expansión hacia la conciencia trascendental.

Como vemos, los cuerpos sutiles del campo energético humano son un viaje por nuestra conciencia.

Experimentar y trabajar sobre esto es una de las grandes posibilidades que tenemos.

Los principales cuerpos sutiles o bioenergéticos son:

  • Pineal
  • Chakras Básicos
  • Chakras de Cielo y Tierra
  • Aura
  • Campo Toroidal
  • ADN Cuántico
  • Tubo de Luz
  • Flor de la Vida
  • Merkaba y Merkana

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